Así, sin mucho calculo, el 90% de la música que escucho regularmente está en inglés (“las letras de las canciones de los grupos que escucho”, por si alguien tiene el día purista y pedante y se siente tentado a corregirme), pudiendo los intérpretes, eso sí, aparte de británicos o americanos -que es más normal que canten en su propio idioma- ser suecos o incluso españoles.
Con esto quiero que quede claro que el hecho de que la mayoría de grupos nacionales me parezca una basura no tiene nada que ver ni con su nacionalidad ni con el idioma en el que cantan, que no tienen culpa de nada.
Es más, creo que es de justicia que vaya reconociendo expresamente una concreta y relevante desventaja (no primordial, pero de cierta importancia) de los grupos que cantan en español frente a aquellos que, por procedencia o por opción, componen canciones en inglés.
Y es que, si la letra de una canción de un grupo español es una cursilada bochornosa, en plan Canto del Loco o La Oreja de Van Gogh -ejemplos rápidos, pero en absoluto únicos, de grupos que pueden abusar sin miramientos del edulcorante y convertir cada línea en un potencial riesgo para diabéticos, oídos sensibles y en general cualquiera que no sea una quinceañera pánfila con un severo problema de gustos musicales- o no tienes ni la más remota idea de lo que te están contando (ejemplo claro y meridiano: Vetusta Morla. ¿De que diablos va la letra de “Sálvese quien pueda”? ¿Y la de “Al respirar”? A ver quién es capaz de decirmelo), el hecho de estar en el idioma propio hace que sea imposible obviarla. Pondrás tu mejor intención, pero antes o después, invariablemente te descubrirás pensando -en versión resumida- “Pero menuda lipollez de letra”.
Esta es una tara a la que no tienen que hacer frente los grupos angloparlantes (o bueno, anglocantantes, pero vaya, se me entiende). Porque a no ser que el nivel de inglés del oyente (español) roce el bilingüismo -que no es mi caso- el cerebro puede, sin más complicaciones, desactivar la función de traducción simúltanea y conseguir que sigamos oyendo tan tranquilos “Evil” de Interpol y nos siga gustando y hasta la tengamos escrita en algún que otro libro de Derecho Civil 5, parte de Derecho de Sucesiones. Porque vaya tela (ehem ehem):
Rosemary, heaven restores you in life
You’re coming with me, through the ageing, the fearing, the strife
It’s the smiling on the package
It’s the faces in the sand
It’s the thought that moves you upwards
Embracing me with two hands
Right will take you places
Yeah maybe to the beach
When your friends they do come crying
Tell them now your pleasures set upon slow release
Hey wait
Great smile
Sensitive to fate, not denial
(But hey who’s on trial?)
It took a lifespan with no cellmate
The long way back
Sandy, why can’t we look the other way?
We speaks about travel
Yeah we think about the land
We are smart like all peoples
Feeling real tan
I could take you places
Do you need a new man?
Wipe the pollen from the faces
Make revision to a dream, while you wait in the van
Hey wait
Great smile
Sensitive to fate, not denial
(But hey who’s on trial?)
It took a lifespan with no cellmate
To find the long way back
Sandy, why can’t we look the other way?
You’re weightless; you are exotic
You need something for which to care
Sandy, why can’t we look the other way?
Leave some shards under the belly
Lay some grease inside my hand
It’s a sentimental jury
And the makings of a good plan
You’ve come to love me lightly
Yeah you come to hold me tight
Is this motion everlasting
Or do shudders pass in the night?
Rosemary (Oh!)
Heaven restores you in life
I spent a lifespan with no cellmate
A long way back
Sandy, why can’t we look the other way?
You’re weightless, semi-erotic
You need someone to take you there
Sandy, why can’t we look the other way?
Why can’t we just play the other game?
Why can’t we just look the other way?
(Esto es lo que se dice una letra con un profundo significado. Por supuesto, para el que la escribiera, porque los demás nos enteramos de una mierda)
De todo esto se desprende que la existencia de seguidores angloparlantes de Interpol es algo que me confunde. Habría que preguntarles a ellos que opinan. Y que en mi libro de Derecho Civil hay letras de canciones para todos los gustos, que al topar con ellas me producen estas curiosas reflexiones. Y, por último, que no me atrevo con las letras de “El grupo cuyo nombre empieza por C” y cobardemente me voy a por los pobres de Interpol, que no es que no tenga nada en contra de ellos, es que hasta me gustan.