Posteado por: TCTR | marzo 23, 2009

Días de Camisa y Zapatos (Capítulo VI: Que si quieres arroz, Catalina)

(Anteriormente, en Días de Camisa y Zapatos: Cada vez más tengo la sensación de que se están quedando conmigo…)

Resulta que, en mi ausencia, se ha producido en mi departamento (bueno, en el departamento en el que estoy siendo esclavizado) una “reorganización estructural de los elementos funcionales” (vamos, que han movido las mesas, las sillas y los archivadores sin motivo aparente y a lo bestia) y que está teniendo consecuencias negativas para el desarrollo de mis (inútiles) tareas, y para mi alegría de vivir en general, lo cual ya me ha cabreado bastante. Sigue siendo hacer el pollas, pero ahora, encima más incomodo.

Consecuencia primera de la reorganización es que han movido a Jefogado, mi Jefe Abogado, a un despacho (bastante cool, eso sí. Claro que qué me va a parecer si yo sólo tengo una puñetera mesa sin cajones. El concepto “despacho” es extraño para una ameba laboral como yo). Esto, que en un momento podría parecer positivo (Jefes lejos, lejos de mí), tiene toda la pinta de ir a resultar nefasto para mis períodos de pasotismo y navegueo por internet. Porque antes, al encontrarme en su campo visual, se creaba una falsa (mucho)  sensación de control, lo que las más de las veces derivaba en que pasara de mí olímpicamente y sólo se acordara muy de cuando en cuando para mandarme hacer fotocopias y polleces varias. Ahora, como está lejos, sabe que tiene que estar pendiente de mi actividad, así que se da paseos a menudo por mi islote con forma de mesa. Eso sí, las polladas siguen siendo las mismas.

Pero la verdadera putada (y ya sin bromas) se deriva directamente de lo anterior. ¡¡¡SE HAN LLEVADO MI IMPRESORA LA DE IMPRIMIR!!!(porque recordemos que tengo otra en mi mesa, cuya función es meramente decorativa, que antes gruñía ocasionalmente y que ahora simplemente ocupa espacio a tiempo completo). Y es que yo compartía impresora (bueno, él dejaba que la usara, más bien) con Jefogado. Con la reubicación, aparte de estar apartado de la gente (lo cual me parece un poquitín fuerte, que me aislen de esa manera…) estoy lejos de las impresoras. O sea, cada vez que quiera sacar algún papel impreso, tengo que levantarme (antes no tenía que hacerlo, podía deslizarme con mi silla de ruedecitas) andar 20 metros, entrar en el despacho, sacar el papel y volver a sentarme (y cagarme en todo, antes o después de sentarme). Parezco Randall, en Clerks 2, haciendo el resumen de la trilogía del Señor de Los Anillos.

Y pensaréis: Pues saca más de un folio a la vez… Sí, puedo sacar más de un documento a la vez (sólo faltaría). Lo que no puedo es abrir varias veces simultaneamente el programa para mirar las cuentas (lo cual me parece realmente ridículo) e imprimirlas. Y encima, tampoco puedo empezar a sacar folios y recogerlos luego, porque se corre el riesgo de que se traspapelen con lo que Jefogado decida imprimir (y la culpa es siempre del jerárquicamente inferior, esto es, yo).
Resumen, sin profundizar en el funcionamiento de la base de datos y esas cosas (que tampoco podría, pero doy la impresión de puesto): Estoy jodido, no me gusta tener que estar el puñetero día dandome un paseitos total y absolutamente inútiles porque al lumbrera de turno no se le ha ocurrido esperarse una semana a que me vaya para entonces poner la impresora lejos (o metersela por…) y encima me he enterado que a mi amigo Johnboy el primer día de prácticas le han dado una grapadora y boligrafos de colores (aunque él se ha ido a una entidad pública, que funciona con dinero público, que como todos sabemos, no es de nadie). A mí todavía me dan los clips sueltos.

Así que ésta es la situación que me espera en la penúltima semana de prácticas. Que ganicas más grandes tengo de acabarrrrrrrr…

Continuaraaa….

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Responses

  1. Venga que falta poco. Si estuvieses más días sería mobing, ¿se escribe así? Pero es que como de pringaillo no pasas ahora mismo, pues…

  2. Yo creo que es simplemente porque me hacen el vacio. Que les den, voy a trincar la pasta (espero que me dejen trincar la pasta, más bien) y a correr encantado de la vida o_Ô

  3. Recuerdame que si algún día tengo dinero, no lo ingrese en ese antro

  4. Yo en cuanto trinque la pasta (dios, que ganas de cobrar dinero, por favor) cancelo la cuenta que me hicieron abrirme alli. Estoy de la espiga de trigo y el fondo verde hasta más para arriba, y encima ahora me he enterado que los otros de prácticas viven felices y les dan bolígrafos y post-its. Que asco de sector privado!


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