Posteado por: TCTR | junio 8, 2010

De vampiros a zombis (I): La semilla de la destrucción

“Shaun of the Dead”, “28 días después”, “Zombieland” y “Orgullo, prejuicio y zombis”, son, cada cual en su estilo, cuatro ejemplos de la actual época dorada de la temática zombi -e “infectados” si nos ponemos puristas-, que coincide, curiosamente, con la explosión vampírica entre el gran público. Es decir, los zombis son ahora, en la corriente friki -no me gusta utilizar esa palabra, pero entiéndase contrapuesta a Gran público o mainstream- de no-muertos y/o criaturas sobrenaturales la especie dominante, ocupando papel que tradicionalmente tenían los vampiros.

¿Qué ha pasado? Pues que si los zombis son los nuevos vampiros es porque los vampiros se han convertido en la versión no muerta de las novelas de Danielle Steel, y el vacío en el corazoncito friki -también por el daño causado a los hombres lobo- ha tenido que ser llenado por los comecerebros y sus derivados.

¿Cómo ha pasado esto?

Por sus propias caracerísticas, las historias de vampiros estaban destinadas a ser la puerta por la que se ha colado sin piedad la edulcoración romanticona. Aunque el vampiro era siempre el malo de la película y había que cazarlo por aquello de que te mataba y se bebía tu sangre, la versión que se ha ido imponiendo es la de un seductor caballero/aristócrata del siglo nosecuantos  con modales impecables que principalmente se alimentaba de inocentes y jóvenes muchachas a las que subyugaba con una voz profunda y unos ojos penetrantes. Luego las mataba, vale, pero a ellas eso ya les daba un poco igual.

El “Drácula” de Coppola da una pequeña vuelta de tuerca, aparte de consolidar del todo el modelo de chupasangres encantador, solitario -nada de clanes, grupos o nidos de vampiros- y protagonista. Fuera Vlad el Empalador, hay que potenciar la vertiente trágica del personaje –Me convertí en vampiro porque se me murió la novia cuando yo estaba en las Cruzadas, lo que me llevó a cabrearme con Diso y convertirme en inmortal y superpoderoso– humanizándolo y por lo tanto con capacidad para enamorarse de alguna manera de la protagonista femenina. Eso sí, todavía es el malo de la película y al final tiene que morir, aunque a manos de la protagonista femenina, que en el fondo lo quiere y no de un cazavampiros, que en el fondo y en la superficie lo odia. Mucho más trágico, claro.

“Entrevista con el Vampiro” -hablo de la película, no me he leído los libros, y que debía haberse considerado como la primera señal de alarma- continúa por el mismo camino pero introduce una novedad: El vampiro bueno, el pestiño quejica torturado que no bebe sangre humana, que se pasa el tiempo suspirando por su “humanidad perdida” -vamos, Louis du Ponte du Lac, francés el chaval- y que ya va definitivamente de héroe trágico. Como contrapunto, Lestat, que sí es puro tópico vampiro, un cabrón sanguinario encantado de haberse conocido y de ser inmortal.

Después de “Entrevista con el Vampiro” ya se pueden entender dos cosas bastante diferentes en cuanto a historias de vampiros:  Aquellas que los tienen como protagonistas absolutos -entiéndase: Anne Rice- y donde la acción brilla por su ausencia, y resulta que ser vampiro es lo más de lo más pero también una putada y es todo muy dramático y por otros lado las películas “de cazavampiros” -como “Blade”,  “Vampiros” de John Carpenter o “Abierto hasta el amanecer” de R. Rodríguez- que obedeciendo a esquemas totalmente diferentes, y en realidad mucho más antiguos, sustituyen al vampiro seductor y solitario por la comunidad, enjambre, nido o como-se-llame de vampiros y le quitan bastante tragedia al asunto para centrarse en la acción. Los vampiros son los malos porque matan gente, el cazavampiros es bueno porque mata a los vampiros que matan gente.

La ultraconocida “Buffy cazavampiros” es la última de temática vampiríca que puede considerarse medianamente friki. Se dedica a mezclar sin empacho ambos elementos: De un lado la adolescente de Instituto buenorra destinada a cazar -entre otras muchas cosas- vampiros, que son malos malísimos y viven en comunas -vamos, historia de cazavampiros- y de otro, como personaje secundario que suele gustar más que el protagonista, un vampiro carismático, bastante torturado por ese pasado suyo en el que mordía cuellos, que añora su humanidad vete tú a saber por qué, y que protagoniza con la cazavampiros un amor imposible. Y todo esto, con el traje de David Boreanaz. “Buffy cazavampiros” se salva de ser la primera etapa del pasteleo chupasangre porque su espíritu no deja de ser el de una serie de acción entretenida con bastantes momentos delirantes y absurdos. Y porque en esta realidad por lo menos es imposible considerar que David Boreanaz hace de vampiro pestiño quejica.

(Falta otro post, en los próximos días, ya con Crepúsculo, sus secuaces y sus perniciosos efectos. Si alguien se está preguntando por qué sólo David Boreanaz tiene enlaces con imágenes es que no tiene ojos en la cara)

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Responses

  1. Creo que desde ahora voy a pensar así.
    (También de Boreanaz)

  2. Por lo menos David Boreanaz interpreta a un vampiro malo malisimo al que para putearlo le devuelven su alma convirtiendose en ese vampiro torturado que se arrepiente de su pasado de malo malisimo.

  3. Queda claro que todo el post es una excusa para hablar de David Boreanaz.

    Por cierto, ¿soy el único que piensa que es en la primera foto en la que se inspiraron tanto en las pelis de Crepúsculo como en la serie de Crónicas Vampíricas para caracterizar a Edward y Stefan?

    De todos modos, no hay color

  4. Estoy hasta el gorro de vampiros, hombres lobo y sobre todo de zombies que encima !que asquito dan!
    Yo solo estoy aquí por Boreanaz.
    !Hay que ver como a mejorado este hombre con el tiempo por Diso!

  5. Bah!!! Paso de vampiros!! Pero por si acaso la cruz no me la quito del cuello. Y mañana vuelvo a desayunar aceite con ajos.

  6. […] "Shaun of the Dead", "28 días después", "Zombieland" y "Orgullo, prejuicio y zombis", son, cada cual en su estilo, cuatro ejemplos de la actual época dorada de la temática zombi -e "infectados" si nos ponemos puristas-, que coincide, curiosamente, con la explosión vampírica entre el gran público. Es decir, los zombis son ahora, en la corriente friki -no me gusta utilizar esa palabra, pero entiéndase contrapuesta a Gran público o mainstream- de no … Read More […]


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