Posteado por: TCTR | septiembre 18, 2014

En mi episodio favorito de CSI (favorito porque creo que es el único que recuerdo razonablemente bien, entiéndase), un tío mata a otro haciéndole tragar letras del Scrabble.

Venían de enfrentarse en un torneo y el a la postre muerto había ganado mediante una artimaña realmente rastrera: Usar una palabra inventada pero de apariencia real, esperar a que el otro le añadiera una “s” para ponerla en plural y denunciarlo a los jueces del torneo por usar una palabra inexistente en el diccionario. El descalificado seguía poco después al a todas luces injusto ganador al baño y le hacía tragar una a una todas las letras de la palabra en cuestión, hasta atragantarlo.

Recuerdo ponerme inmediatamente del lado del asesino y contra la víctima, apreciando especialmente lo poético de la forma de cometer el homicidio: Te vas a tragar las letritas de tu puta palabra inventada, por gilipollas. Esto te pasa por ir de listo jugando al Scrabble.

Tras un breve momento de introspección decidí que semejante simpatía natural por un criminal, aun ficticio, debía nacer de un lugar de mi mente muy próximo al que almacena mi postura vital sobre los ajedrecistas que hayan hecho alguna vez, sinceramente, la tan manida comparación entre el ajedrez y la batalla: Se merecen una buena hostia. En la batalla hay hostias, ¿no? Pues te llevas ésta y luego comparas. Siempre he pensado que esta postura vital, de haber sido generalizada a lo largo de la historia, le habría ahorrado a la humanidad una gran cantidad de iluminados caudillos, generales y emperadores aficionados al ajedrez y a enviar a la muerte a un par de miles de soldados por batalla.

Todo esto viene a cuento de que la misma área cerebral o una muy próxima ha debido activarse al ver este instructivo intercambio de pareceres entre Kiko Rivera, ocupación sus labores, y el conocido abogado David Bravo, en el que, un poco para mi asombro, mi simpatía va con el señor Rivera, qué cojones.

Porque si vas a recurrir a algo tan preadolescente y atávico como mentarle a la madre a alguien que no sea con un ji ji tu mamá defrauda impuestos.  Si vas a andar ese camino no vayas con tu fina ironía y tu sarcasmo y tu mira que inteligente soy cómo le doy la vuelta a la tortilla. Vas como Kiko Rivera, te cagas en la puta madre del otro, sin rodeos ni artificios y te quedas tan a gusto. Sencillo y directo, resaltando el mensaje. Y porque es twitter, que en la calle te llevas una hostia.

Me ha encantado, de verdad lo digo, y desde aquí rompo una lanza a favor de Kiko Rivera, pura esencia adolescente que todos llevamos dentro debajo de más o menos capas de post-ironía, cinismo y verbo florido.

Por último, para darle un toque más elevado a todo lo anterior voy a echar mano de Tirso de Molina, al que espero que el señor Rivera conozca siendo como es él una encarnación del espíritu que inspira la cita:

El hierro es vizcaíno, que os encargo, corto en palabras pero en obras largo.

Y tu puta madre, también.

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Responses

  1. Pues yo estoy contigo, qué leches. Cuando se mienta a la madre de alguien se corre el peligro de que la propia salga escaldad.


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