Posteado por: TCTR | marzo 2, 2016

Fascistas del futuro pasado

¿Cómo se llamarán a sí mismos los fascistas del futuro? Esta recurrente cuestión de permanente actualidad encuentra distintas respuestas según el destinatario. “Los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos antifascistas” defienden unos. “Los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos fascistas, joder, son fascistas, cómo quieres que se llamen” postulan otros. “Los fascistas del futuro se referirán a sí mismos en tercera persona, en un bucle infinito de autoreferencia fascista” defienden aquellos con querencia por el escaqueo.

Ninguna de estas posturas puede considerarse verdadera, porque todas parten de la cosmovisión particular de los individuos preguntados y expresan, pues, más un desiderátum que una verdad objetiva sobre cómo se llamarán a sí mismos los fascistas del futuro. No se responde realmente a cómo se llamarán a sí mismos, sólo como nos gustaría pensar que lo harán.

Bien, inspirado por la continua búsqueda de la verdad y el amor por la fría razón pura que me llevó años ha a abrir este humilde blog me propongo, mediante la aplicación de avanzadas técnicas lógico-deductivas a desvelar, al fin, cómo se llamarán a sí mismos los fascistas del futuro.

Comencemos.

Es preciso  imaginar, en primer lugar, a dos conjuntos ideales y representativos de fascistas, uno del presente (siglo XXI) y otro del futuro (pongamos que, por pura sonoridad, del siglo XXIII). Sólo hay una manera de que los fascistas del presente puedan llegar a conocer cómo se llaman a sí mismos los fascistas del futuro y esta no puede ser otra que preguntándoles. Y para ello sólo caben dos alternativas:

1- Bien viajando en el tiempo hasta su presente, el siglo XXIII. En este caso, los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos fascistas del presente, porque para eso los fascistas del presente (nuestro) están allí de visita. Esta posibilidad si bien soluciona la cuestión principal acerca de cómo se llamarán a sí mismos los fascistas del futuro (“fascistas del presente”) provoca el efecto indeseado de que los fascistas del futuro tengan que preguntarse cómo se llaman a sí mismos los fascistas del pasado (nuestro presente), que por educación se deberán referir a sí mismos, a efectos identificativos, como “fascistas del pasado”.

Es posible, también, considerar la siguiente alternativa:  que todos sean extremadamente educados  y se refieran al otro grupo como “fascistas del presente”, por deferencia y para que nadie se sienta desplazado temporalmente. Para solucionar la confusión que sin duda aparecerá en algún momento debe surgir una subdivisión terminológica entre fascistas del presente-pasado y fascistas del presente-futuro, siendo todos ellos fascistas del presente-presente (en el futuro).

Por lo tanto, en este escenario, los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos de tres formas:

a) Fascistas del presente, cuando estén ellos solos.

b) Fascistas del futuro, en un primer contacto, para aclarar por cortesía a los fascistas que viajan en el tiempo al siglo XXIII que, efectivamente, ellos son los fascistas de ese momento concreto de la Historia que los viajeros consideran el futuro.

c) Fascistas del presente-futuro, como solución de concordia superado ese primer contacto intertemporal, siempre que estén en presencia de los fascistas del pasado (para ellos, presente para nosotros), pues en caso contrario se aplicaría la letra a) anterior.

Esta solución, si bien tiene una innegablemente sólida coherencia interna, presenta no obstante un serio inconveniente que me provoca rechazo: requiere que los fascistas del presente (siglo XXI) posean la tecnología para desplazarse en el tiempo al futuro, lo cual choca frontalmente con el estado actual de la ciencia. Es por esto que me inclino a considerar como más satisfactorio el escenario 2 que paso a explicar.

2 – Partimos de presuponer que en el siglo XXIII la tecnología ha alcanzado el grado de desarrollo suficiente para permitir los viajes temporales (fascistas o de los normales) y los fascistas del futuro vienen al siglo XXI de visita para aclarar definitivamente cómo se llaman a sí mismos. Si, por el contrario los fascistas del futuro (nuestro futuro) decidieran viajar al futuro (su futuro) porque resulta que sólo pueden especular acerca de cómo se llamarán a sí mismos los fascistas del futuro (su futuro y también el nuestro, pero más lejos) nos encontraríamos de nuevo en el escenario 1, que en este caso sí tendría plena validez y utilidad.

El caso, los fascistas del futuro vienen de visita. ¿Cómo se llaman a sí mismos? Pues de nuevo nos encontramos con diversas posibilidades derivadas de la amabilidad (que se supone porque a todos los sitios llegas más rápido siendo amable) y la compañía.

a) De nuevo, fascistas del presente, cuando estén ellos solos.

b) De nuevo también, fascistas del futuro en un primer contacto con nuestros sorprendidos fascistas autóctonos, para aclarar que son viajeros temporales (fascistas) del siglo XXIII.

c) La solución de concordia, una vez superada el primer e incómodo contacto, varía en este escenario. Una vez más, por deferencia y buenas maneras, todos deben considerarse fascistas del presente. La subdivisión en este caso variará al obligar los códigos de protocolo a considerar a los fascistas del presente (nuestro) como fascistas del presente-presente, porque los fascistas del futuro son en este caso los invitados, considerándose a su vez a los fascistas del futuro como fascistas del presente-futuro.

¿Pero y si los fascistas del futuro, después de viajar al pasado (nuestro presente) a conocer a los fascistas del presente (su pasado) deciden llevárselos, de nuevo por cortesía y buenos modales, a conocer a los fascistas del pasado (del pasado de todos, pero de unos más que de otros)?

Tal posibilidad, definitivamente plausible porque todos son coleguis del totalitarismo y enemigos de la humanidad, necesita para su esclarecimiento la aplicación de las reglas que rigen el escenario 2, teniendo en cuenta lo siguiente:

a) Que, como hemos dicho, las atemporales normas de politesse obligan a que todos, una vez hechas las pertinentes presentaciones de rigor, se refieran al conjunto como “fascistas del presente”.

b) Que todos los que se desplazan en el tiempo son fascistas del futuro, con lo cual la subdivisión que a efectos puramente nominales se deberá establecer entre estos tiene que ser entre fascistas del presente-futuro-pasado y fascistas del presente-futuro-futuro.

c) Que los fascistas del pasado (nuestro y de los fascistas del futuro) acabarán refiriéndose a sí mismos como “fascistas del presente-pasado”, porque fascistas del futuro hay más y por muy buenos modales que tengan la tendencia natural con los fascistas es imponer ideas totalitarias por la fuerza física y de los números. ASÍ QUE ESTO ES EL PUTO PASADO PORQUE LO DECIMOS NOSOTROS, QUE PARA ESO VENIMOS DEL FUTURO, ¿VALE?

Creo que con esto ha quedado suficientemente aclarada la cuestión de cómo se llamarán a sí mismos los fascistas del futuro, siempre considerando el tiempo desde un punto de vista subjetivo y linear.

Como una vez bien explicada, la cuestión no presentaba mayores dificultades para la mente inquisitiva, os dejo queridos lectores con posibilidades que sí se prestan a la salvaje especulación intelectual como entretenimiento encefálico.

Por lo tanto, ¿cómo se llamarán a sí mismos los fascistas del futuro si…

… en el futuro los fascistas forman una conciencia colectiva y gregaria?

… en el futuro la Humanidad se ha extinguido por la rebelión de los robots?

… en el futuro, continuando la tendencia actual que prima lo pictórico sobre lo fonético, el lenguaje ha sido sustituido enteramente por emojis?

 

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Responses

  1. Los fascistas que viajan en el tiempo a preguntar a otros fascistas tanto pasados como futuros serían aniquilados por los fascistas presentes. Ya que estos no admitirían como igual a otros de distinta condición a la de ellos. Ya sea con dos siglos o dos décadas de diferencia. Porque las preguntas, dirían, aquí las hacen ellos. Y no sería reconocida ninguna fuerza fascinerosa mas que la suya. (Ya sea fascista presente, pasado o futuro.) Los demás…. ¡Disidentes! Y al paredón.

  2. Esto es realmente bueno.


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